A
las afueras de Villajoyosa, cerca de la desembocadura del río Torres
y de la playa del mismo nombre, se encuentra uno de los monumentos
funerarios de la civilización romana más importantes de España.
Se trata de la Torre
de San José.
La Torre de San José,
también conocida como Torre
de Sant Josep oTorre de Hércules, es el más grande de los monumentos turriformes
romanos de la Península Ibérica. Fue declarada Bien de Interés
Cultural en 1990. - Localización de la Torre de Sant Josep
Era
conocida desde antiguo ya que las primeras referencia sobre la Torre
de San José las encontramos en el siglo XVII. Pero a pesar de su
importancia sólo en los últimos años se le ha dado la atención
merecida a esta joya del pasado. La Torre de Sant Josep ha tenido que
superar vicisitudes adversas por lo que casi es un milagro que se
haya conservado hasta el presente.
Grabado de Laborde del año 1806
Aunque
parezca mentira quizás hoy podemos disfrutar de este monumento
romano gracias a los piratas berberiscos. Esto es así porque debido
a su imponente porte cerca del mar la Torre de Sant Josep fue
reconvertida a torre de vigilancia. De hecho en la costa alicantina
se construyeron bastantes torres de vigilancia en los siglos XVI y
XVII para avisar de las incursiones de los piratas sarracenos que
desde el norte da África eran el terror de los pueblos costeros. Un
ejemplo de estas torres es la torre de Reixes, de la que tienes información en este enlace. Seguramente se desmontó la parte
superior de la torre de San José, que se supone tenía forma piramidal, para
acondicionarla como torre de vigilancia costera.
De
no haber sido usada como torre de vigilancia probablemente hubiera sido
desmontada completamente
para usar los sillares en otras construcciones, como de hecho se hizo
con parte del monumento.
Posteriormente
la torre fue utilizada como palomera,
almacén
y luego fue integrada horrorosamente en un edificio del camping (el
restaurante) que ocupó estos terrenos.
Aunque
parezca mentira no fue hasta los años 80 del siglo XX cuando gracias
al estudio de los profesores L. Abad y M. Bendala se empezó a tener
conciencia de la importancia de la Torre de Sant Josep dentro del
pasado romano de la Comunidad Valenciana.
Pero
todavía tendremos que esperar hasta el año 2006 para que la Torre
de Sant Josep iniciara su periplo hasta convertirse en uno de los
símbolos de Villajoyosa. Fue entonces cuando el ayuntamiento se hizo
con los terrenos donde estaba el monumento romano y procedió a la
demolición del edificio anexo. Se procedió primero a la excavación
arqueológica de la torre y de los terrenos adyacentes entre 2008 y
2013. Posteriormente se procedió a los trabajos de restauración y
puesta en valor del monumento que se realizaron en 2015 y 2016. Esta
encomiable actuación en pro de la recuperación de la
Torre de San José
fue financiada por la Generalitat Valenciana, el Ayuntamiento de
Villajoyosa y el mecenazgo de Elaine Evans, ciudadana
británica enamorada de Villajoyosa a la cual no hay más que
agradecer su contribución a la cultura y a la conservación del
patrimonio de La Vila.
Gracias
a estas actuaciones
la Torre de Sant Josep, además de ser una de las mejores muestras de
la arquitectura funeraria romana de la Península Ibérica ha pasado
a convertirse en un ejemplo de como ha de ponerse en valor el
patrimonio creando al mismo tiempo riqueza turística. Y es que la
Torre de Sant Josep es la punta de lanza de un proyecto por el que
Villajoyosa se convertirá en “ ciudad romana”, incrementando la
oferta turística con la musealización de las termas encontradas en
el casco urbano en el año 2007 que es uno de los descubrimientos arqueológicos romanos más importantes de los últimos años. A las termas se
añade el Vilamuseu, un moderno y atractivo museo que se empezó a
construir en el año 2012 y que ya es una realidad en la oferta
turística y cultural de Villajoyosa.. A todo esto podemos añadir
el santuario ibérico del Tossal de la Malladeta, del que puedes
tener información en este enlace.
Una de las razones por las que los romanos ocuparon la Península Ibérica fue por su riqueza mineral. En el Parque Natural de la Sierra Helada los romanos explotaron unas minas de ocre que siguieron utilizándose posteriormente hasta principios del siglo XX.
A las minas de ocre del Albir se llega fácilmente. Hay que seguir el camino asfaltado que lleva al faro del Albir. Cerca del faro, a la izquierda del camino, encontramos dos senderos que bajan a las minas.
El ocre es un mineral terroso, óxido de hierro mezclado con arcilla. Ha sido utilizado desde la Prehistoria como colorante. Hay pruebas de su utilización por homínidos en África hace más de 170.000 años. El hombre del Neandertal también utilizó este mineral. Del ocre rojo se obtienen los pigmentos con los que los Homo sapiens pintaron cuevas y abrigos manifestando su sentido simbólico y espiritual a través del arte rupestre. También se utilizó el ocre por el hombre prehistórico como pintura corporal y en la realización de rituales.
Está documentado que las minas de ocre del Albir fueron explotadas al menos desde tiempo de los romanos. Aunque no hay constancia científica hasta el momento, cabe la posibilidad que el ocre del Albir fuera utilizado en la Prehistoria. En la misma Sierra Helada se encuentra el Abric de la Cantera, que fue habitada en el Paleolótico superior, hace 25000 años. Se cree que pudo haber contactos entre los habitantes del Abric de la Cantera y los de la Cova Beneito, en Muro de Alcoy. En este último yacimiento ya se utilizaba el ocre, seguramente en rituales o como pintura corporal. En el MARQ, el museo arqueológico de Alicante, se exponen una plaqueta y un percutor que se usaron para machacar ocre.que proceden de la Cova Beneito. Lo más probable es que el ocre utilizado en la Cova Beneito procediera de un yacimiento más cercano a la cueva. Pero el hecho de que fuera utilizado el ocre allí hace posible que los pobladores del Abric de la Cantera también utilizaran el ocre para adornar sus cuerpos. Y las minas de ocre del faro del Albir estaban muy cerca. Más información sobre el Abric de la Cantera en este link,
En tiempos de los romanos las minas tuvieron una explotación organizada. Del ocre obtenían pigmentos para teñir las ropas y para hacer pintura con las que se decoraban las paredes de edificios y villas.
El poder de pigmentación del ocre lo podemos ver visitando las minas del Albir. Si apoyamos la mano en el suelo de las minas, donde el ocre se ha desmenuzado en polvillo, veremos como la mano queda tintada de rojo. No basta sacudir el polvillo para limpiarnos la mano.
Las minas son varias bocas abiertas en la ladera. Se ven desde lejos por el color rojizo de al tierra que rodea cavidades. Las minas tienen poco recorrido y pueden visitarse sin linterna.
El último periodo de explotación de las minas de ocre fue desde mediados del siglo XIX a principios del siglo XX. La mina era llamada entonces Mina Virgen del Carmen.En la parte baja del barranco se ven unas ruinas de unos pilares que servían de soporte para los raíles de las vagonetas que llevaban el mineral hasta la orilla, donde se embarcaba en barcazas.
Para visitar las minas de ocre puedes seguir esta ruta que además ofrece más atractivos del Parque Natural de la Serra Gelada:
Distancia: 5 Km. Desnivel máximo: 76 m. Desnivel acumulado: 100 m.
La ruta más visitada del parque natural de Sierra Helada. Es muy fácil y cómoda, totalmente accesible incluso para sillas de ruedas o carritos de bebé. Además tiene muchos atractivos: recorrido autoguiado con paneles informativos y varios miradores de hermosas panorámicas sobre el mar y la costa de Alicante. También la ruta tiene un componente arqueológico. Visitaremos unas minas de ocre que en su día fueron explotadas por los romanos y una enorme cueva que pudo estar habitada en la Prehistoria. En este vídeo se puede ver un resumen de lo que ofrece la ruta:
(Km.0,00) Dejamos el vehículo en el aparcamiento habilitado a la entrada del Parque Natural de la Sierra Helada. El aparcamiento se encuentra entre la calle Neptú y la calle Badía, en la parte alta del Albir.
Las calas de Sierra Helada fueron refugio de piratas berberiscos. En sus acantilados hay dunas fósiles colgadas que albergan especies de plantas únicas en todo el Mediterráneo. En sus aguas viven más de 50 especies de peces. No es de extrañar que un lugar con tales valores haya sido declarado parque natural.
El camino hasta el faro es por pista asfaltada cerrada al paso de vehículos. Era la antigua carretera al faro.
(Km.0,150) A los pocos metros de la caseta que marca la entrada al parque natural hay un área recreativa con mesas. Cerca está la indicación de la ruta que sube al Alto del Gobernador, el punto más alto de la Sierra Helada. Esta opción la dejaremos para otra ocasión. Ahora seguimos por la pista asfaltada.
(Km.0,600) Llegamos al primer mirador. El acceso a los miradores no está preparado para sillas de ruedas. La mejor panorámica no es desde este mírador.
(Km.0,900) La mejor vista la tenemos desde el segundo mirador, La panorámica abarca desde el Peñon de Ifach hasta la playa del Albir. También se ve imponente desde aquí la sierra de Bernia.
Junto al segundo mirador pasamos un túnel que se construyó en la segunda mitad del siglo XX. Antiguamente se accedía al faro por un camino más peligroso más cerca de la costa.
Un poco más adelante un panel informativo nos enseña unos fósiles en una roca a la derecha del camino. Es una especie extinguida de moluscos bivalvos llamados Condrodontos que vivieron hace más de 100 millones de años. Antiguamente el terreno que forma la Sierra Helada estaba bajo el mar.
(Km 2,00) Ya vemos el faro. A la izquierda, cerca de un banco de piedra, sale un desvío (no accesible a sillas de ruedas) que baja hacia las minas de ocre. Estas minas fueron utilizadas hasta el siglo XIX, pero tienen su origen en tiempos de los romanos. El ocre era apreciado para la tintura de ropas. Si apoyamos la mano en el polvillo del suelo se teñiran de rojo. Como curiosidad decir que el ocre era uno de los materiales usados para la realización del arte rupestre por los hombres de la Prehistoria.
Unos metros más adelante sale un desvío a la derecha que lleva a la Boca de la Ballena, un enorme abrigo rocoso cuya gran boca vemos desde el camino.
Que yo sepa, no hay estudios sobre la misma, pero quizás fue utilizada por los primeros habitantes de estas tierras como lugar de habitación. De hecho, en la Sierra Helada se encuentra el yacimiento arqueológico más antiguo de la Marina Baixa, el Abric de la Cantera (clica en el enlace para más información).
(Km 2,420) Unos centenares de metros más adelante, ya cerca del faro, hay otro sendero para bajar a más minas de ocre.
100 metros más adelante del sendero que baja a las minas hay otro sendero de subida a otro mirador para ver una pequeña parte de los acantilados de la Sierra Helada.
(Km 3,00) Llegamos al faro. Dentro del faro está el centro de interpretación del parque natural de la Serra Gelada. Abre por las mañanas. El faro es otro buen lugar para llenarnos los ojos de mar y panorámicas. Uno de los paneles nos informa sobre la existencia de delfines en las proximidades del faro y de la piscifactoría que se ve desde aquí. Junto al faro están las ruinas de la Torre Bombarda. Es una torre construida en el siglo XVI para la defensa del litoral contra las incursiones de los piratas berberiscos. Está declarada Bien de Interés Cultural.
A los pies del faro hay un sendero sinuoso que baja al aljibe del faro.
(Km 5,500) Volvemos por el mismo camino. Fin de la ruta.
- Otra ruta en Sierra Helada para ver los acantilados y la Illa Mitjana:
A tan sólo 200 metros de la villa romana de L´Albir y en clara relación con esta, se encuentran los restos de un mausoleo, de un monumento funerario de la misma época que la villa.
El mausoleo se encuentra en la calle Ruperto Chapí. El yacimiento arqueológico está en los jardines de la urbanización Coliseo y se puede ver desde la calle bastante bien.
Hoy vemos el mausoleo de El Albir rodeado de piscinas y edificios modernos. Hace 1.500 años le rodeaban muchas tumbas. El mausoleo y sus alrededores eran un gran cementerio que se disponía alrededor de la villa. Esperemos que ningún espíritu errante incomode a los actuales vecinos como pasaba en la famosa película Poltergeist, cuya casa de los protagonistas se había construido sobre un cementerio indio :-)
La villa romana de l´Albir era la residencia de un personaje importante a nivel local. La villa era el centro de poder de un territorio rural próximo a la costa. Es de suponer la existencia de una aldea cercana a la villa donde vivían los que trabajaban en los campos del señor de la villa. Igual que había diferencias de estatus en la vida, las había en la muerte. Así, el mausoleo era un edificio singular en la necrópolis donde fueron enterrados los propietarios de la villa según han interpretado los arqueólogos. De esta manera se marcaba la distinción entre ellos y los habitantes de la aldea que fueron enterrados en las cercanías del monumento de sus señores.
El mausoleo es un edificio singular dentro de la arquitectura funeraria de la Comunidad Valenciana. Solo el monumento funerario de El Camí del Molí dels Frares, cerca de Valencia tiene similitudes con el mausoleo de El Albir. Más parecido, ya fuera de la Comunidad Valenciana, tiene el martyrium de la Alberca, un monumento funerario en Murcia.
El mausoleo de El Albir es un edificio de planta rectangular de 11x5 metros. Está orientado de Este a Oeste, cumpliendo con la simbología salida-puesta de sol tan relacionada con la vida y la muerte. En el interior tiene separaciones para crear espacios para los diferentes enterramiento. El mausoleo estaba decorado con pintura roja y zócalos de mármol. Se debía acceder por el este a una primera sala que daba a la cámara funeraria y en la que había una tumba. De aquí se pasaba a la cámara funeraria principal, donde hay varias tumbas separadas por tabiques de piedra que se sellaron con losas planas. El mausoleo seguramente estaba cubierto por una bóveda que apoyaría su peso en los gruesos contrafuertes que rodean el edificio.
Planta del Mausoleo de El Albir (según Morote, 1.986)
Además de las tumbas del interior del mausoleo también se encontraron tumbas adosadas al exterior del mismo, entre los contrafuertes y en sus alrededores.
Por la cronología de las cerámicas encontradas en las tumbas, el mausoleo debió construirse en la segunda mitad del siglo III d.C.
Que duda cabe que el señor de la villa, cuando mandó la construcción del mausoleo, pensaba que sus restos perdurarían en el tiempo. Desgraciadamente para él y su familia, en el siglo IV las tumbas fueron expoliadas y el mausoleo destruido. De todas formas el señor de la villa del Albir, del que no conocemos el nombre por el momento (las excavaciones de la villa continúan), se salió con la suya. Al hablar o leer sobre el monumento que mandó construir, de alguna manera le estamos recordando. Y la materia de la inmortalidad es el ser recordado...
GONZÁLEZ-VILLAESCUSA, R. (2001): El mundo funerario romano en el País Valenciano. Monumentos funerarios y sepulturas entre los siglos I a. de C. - VII d. de C., Casa de Velázquez – Instituto de Cultura Juan Gil-Albert, Madrid-Alicante.
MOROTE BARBERÁ, J.G. (1985): “La necrópolis de El Albir”, Papers d’Educació i Cultura, 8, Generalitat Valenciana, València: 22.
En el municipio de L´Alfàs del Pi, muy cerca de la Playa de L´Albir se encuentran perfectamente musealizados los restos de una villa de época tardorromana. La villa de L´Alfàs del Pi se descubrió en 1.979 debido a unas obras que sacaron a la luz los restos de un enterramiento de época romana. El yacimiento fue excavado durante los años ochenta y noventa del siglo XX. Se encontró una necrópolis, un mausoleo y una de las villas más importantes de la provincia de Alicante. La villa romana de L`Albir es un yacimiento clave para el estudio del poblamiento rural a partir del siglo IV en el norte de la provincia de Alicante.
En la villa, que sigue excavándose, aparecieron unas termas que están entre las mejor conservadas de la Comunidad Valenciana. La villa conserva los restos de las diferentes estancias de este tipo de instalaciones: sala fría, vestuario, sala templada, sala caliente, horno, aljibe y piscinas.
En las siguientes fotos, sacadas de los paneles informativos del yacimiento arqueológico, podemos apreciar la distribución de las termas y su reconstrucción ideal.
Aunque el yacimiento arqueológico está datado entre los siglos IV y VII d. C. lo que hoy se puede ver pertenece en su mayor parte al siglo V d.C en que, debido probablemente a un cambio de propietario, se produce una gran reestructuración de la villa con una ampliación de las termas y de la parte residencial.
En las termas, se puede apreciar perfectamente el sistema de calefacción bajo el suelo de las salas caliente (caldarium) y templada (tepidarium).
La parte residencial de esta gran villa aun está en fase de excavación. Uno de los últimos hallazgos es un gran oecus, una gran sala absidal que debió ser uno de los lugares principales de la villa de L`Alfaz del Pi. A la vista de las termas y del tamaño de la villa no hay duda de que los propietarios de la villa tenían un importante poder económico y estarían entre la élite local de la época. Una de las posibilidades es que perteneciera a un gran personajes que habitara regularmente en la ciudad romana de Allon, sita en la actual Villajoyosa. La villa sería su lugar de descanso y esparcimiento.
El bañista, que sería el señor de la villa o sus familiares o sus invitados, tras desvestirse en al vestuario (apodyterium) pasaria por las salas frias y templada hasta el caldarium, la zona más calefactada y se bañaría con agua caliente en la pequeña piscina de la sala.
Una curiosidad de este yacimiento arqueológico es que fue usado también como lugar de enterramiento. Durante la ocupación de la villa hubo una necrópolis junto a la villa. La necrópolis se extendió en el siglo VI d.C. una vez que la villa fue abandonada sobre las ruinas de la villa. Se encontró gran número de tumbas. Además, un lugar específico de la necrópolis se dedicó a enterramientos infantiles. En la visita se han reproducido dos de estos enterramientos, uno de un recién nacido, dentro de un ánfora y otro de un joven de 10-11 años. El lugar donde aparecieron estos enterramientos infantiles ha sido señalado con graba oscura.
Tras realizar obras de acondicionamiento y consolidación entre 2.008 y 2.010, las termas se pusieron en valor y el yacimiento fue reconocido como el primer museo al aire libre de la Comunidad Valenciana. El yacimiento se visita mediante pasarelas y rampas, por lo que es accesible a sillas de ruedas y a carritos de bebé. En el recorrido hay paneles informativos que nos informan del uso de las diferentes estancias permitiendo un recorrido autoguíado. Parte de los materiales encontrados en la villa de playa de l´Albir se encuentran expuestos en el MARQ. Destaca entre los hallazgos las jarras de vidrio y, lo más curioso , un par de suelas de caligae, el calzado de la época.
Muy cerca, en la calle Ruperto Chapí, se encuentra el mausoleo. Los investigadores creen que era parte de la villa y pertenecía a los propietarios de la misma. Sería el edificio sepulcral donde fueron enterrados. Más información sobre el mausoleo en este enlace:
La villa romana se encuentra en el Bulevard dels Musics esquina con la Avenida Oscar Esplá.
Horario de la villa romana de L´Alfás del Pi:
Del 16 de junio al 14 de septiembre (verano) Martes a sábado: 10 – 12 h / 18 – 21 h Domingos y festivos: 10 – 12 h Lunes cerrado Del 15 de septiembre al 15 de junio (invierno) Martes a viernes: 10 -13 h Sábados, domingos y festivos: 10 – 14 h Lunes cerrado
A veces la ciudad nos depara sorpresas que de golpe nos trasladan en el tiempo siglos atrás. Así me pasó cuando paseaba por Elche, la ciudad de las palmeras. En pleno centro de la ciudad, en la calle Corredera, a la altura del número 12, me topé con una lápida romana en el lugar más inesperado. La lápida estaba encastrada en la pared de una tienda.
Sorprendido indagué sobre tan curiosa ubicación. La razón de que esté allí es porque esta era la casa de Aureliano Ibarra, eminente historiador y arqueólogo de la localidad. La lápida fue encontrada en Ilici, en la Alcudia, importante ciudad íbero-romana.
Junto a la lápida, una cartela nos ofrece su traducción. En ella un Lucio Casio, un habitante de la Ilici romana del siglo II o principios del III d.C. hace un emotivo recuerdo de su joven esposa muerta, Ulpia Marciana y dedica la placa a los dioses manes en honor a ella. Ulpia murió con 30 años. Los dioses manes eran espíritus de los antepasados que protegían a la familia. Lucio Casio los convoca con esta placa para que protejan a su esposa fallecida en el otro mundo.
Casi 2.000 años han pasado desde este drama familiar escrito en piedra. Pero la pérdida de la persona amada sigue siendo una de las mayores desgracias que pueden afrontarse, especialmente si se produce a edad temprana.
Siempre queda una esperanza. Puede ser que Lucio Casio ahora esté de nuevo junto a su amada Ulpia. Quizás estén reunidos con los dioses Manes, los antepasados.
La lápida funeraria romana de la calle Corredera es un eco de la historia. De la historia íntima. La que no se escribe en los libros pero que, al fin y al cabo, nos afecta a todos.
Distancia: 1,8 Km. Desnivel máximo: 10 m. Desnivel acumulado: 10 m.
Corto paseo en las proximidades de Guardamar del Segura donde visitamos un yacimiento arqueológico excavado junto al mar, entre las dunas de la playa de El Moncayo. El lugar fue una pequeño establecimiento romano relacionado con la pesca y siglos después fue lugar de culto islámico.
(Km.0,00) Dejamos el coche junto al Hotel Playas de Guardamar. El hotel se encuentra cerca de la carretera que une Guardamar del Segura con La Mata.
Salimos a la playa por la pasarela de madera y recorremos la playa, junto al mar, en dirección sur.
(Km.0,800) A la izquierda, junto a las dunas, vemos un panel informativo. Cuando visité el yacimiento no tenía texto. Se debía haber borrado por el efecto del sol y el calor. Junto al panel sale una pasarela de madera. Seguimos por la pasarela.
(Km. 0,900) A 100 metros, entre las dunas, encontramos el yacimiento arqueológico de El Moncayo. La superficie excavada es de pequeñas dimensiones. El yacimiento está rodeado por un vallado que no impide su contemplación. Cuando visité el yacimiento el vallado estaba roto.
Lo más interesante del yacimiento es que conserva estructuras de dos culturas, romana e islámica. De tiempos romanos son la mayoría de los muros conservados (siglos I al IV d.C. El lugar fue un pequeño establecimiento de explotación marina, es decir, relacionado con la pesca y con el comercio marítimo. Lo más destacable de esta época es la gran cisterna que se conserva donde todavía se observa el recubrimiento impermeabilizante de opus signinum.
Sobre los muros romanos se conservan los resto de una pequeña rábita o mezquita musulmana del siglo X-XI d.C. Se aprecia un pequeño oratorio o Minrhab.
Cabe destacar también aquí una curiosidad. En el islam, los Minrhab habían de disponerse en dirección a la Meca, es decir hacia el Este. En cambio este oratorio está orientado hacia el sur. ¿Por qué? Una rareza difícil de explicar cuando perfectamente podía haberse construido el oratorio en dirección Este. En los oratorios de la rábita del pinar de Guardamar los oratorios tampoco están bien situados, pero al menos están orientados hacia el sureste, de manera más apropiada. También es curioso que encontrándose la rábita de Guardamar a poca distancia se construyera aquí este oratorio.
Hoy tomamos el sol en esta larga playa de Guardamar. Hace siglos aquí se escucharon rezos a Alá. Son las huellas que deja la Historia.
(Km. 1,8) Volvemos por el mismo camino al aparcamiento del hotel.
Podemos contemplar la excursión arqueológica acercándonos a los yacimientos fenicios de la Fonteta y de Cabezo Pequeño del Estaño. Aquí están los enlaces:
Los mausoleos romanos de Llíria están declarados Bien de Interés Cultural. Se encuentran en pleno centro de la ciudad, en la calle San Vicente. En los bajos de un edificio moderno, se han preservado de manera ejemplar los restos arqueológicos de dos grandes mausoleos romanos del siglo I d.C.
Donde hoy se levanta un barrio de casas modernas en su día estuvo una de las principales vías de entrada de la Edeta romana, la antigua Llíria. Como es habitual en la cultura romana, las necrópolis se disponían junto a las vías romanas en las afueras de las ciudades. Era una manera de tener más presentes a los seres queridos. Los caminantes y viajeros que llegaban o salían de la ciudad prestaban con su recuerdo un homenaje a los difuntos al ver los panteones o leer las lápidas que estaban junto al camino.
Se conserva parte de dos grandes mausoleos que por su tipología y tamaño pertenecieron a familias nobles de la ciudad. También parte de la calzada junto a la que se construyeron. Sin duda debieron llamar la atención a los visitantes que accedían a Lliría por este camino. Para mejor interpretar el yacimiento, está expuesta una maqueta con una idea aproximada de cómo debieron de ser los mausoleos.
Llama la atención la inscripción en la calzada delante de uno de los mausoleos donde se dice que lo construyó Publio Clodio para él y para su esposa.
También es muy interesante la losa agujereada que está en el centro de uno de los mausoleos. Bajo esta losa se dispuso la urna funeraria con las cenizas de los difuntos y con un ajuar interesante, donde destaca un anillo de oro con una esmeralda engarzada. Además la losa da pistas sobre los ritos funerarios que aquí se realizaban. El agujero de en medio servía para realizar libaciones. La libación era el vertido de líquidos, generalmente agua o vino, con finalidad ritual).
Otra curiosidad es la lápida con una inscripción que conmemora la construcción en el siglo I d.C. de un templo dedicado a las Ninfas, diosas del agua. No fue encontrada aquí. Se recuperó junto a una fuente de la villa en el año 1759.
Hay que destacar también la cuidada iluminación del centro arqueológico. Su tenue luz crea una atmósfera de misterio muy acorde cuando tratamos con temas relacionados con la muerte, tal como es el caso de los mausoleos.
Completa la visita un audiovisual sobre el yacimiento y las costumbres funerarios romanas.
El yacimiento de los mausoleos romanos de Llíria es un ejemplo de preservación del patrimonio arqueológico y su puesta en valor para el disfrute de todos. Sin lugar a dudas, Llíria es un destino a tener en cuenta por cualquier amante del patrimonio arqueológico.