Mostrando entradas con la etiqueta Edad del Bronce. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Edad del Bronce. Mostrar todas las entradas

COVA BOLUMINI Yacimiento arqueológico - Beniarbeig


La Cova Bolumini de Beniarbeig se encuentra en la ladera sur de la sierra de Segaria, en la zona más septentrional de la provincia de Alicante. Es una cueva de gran belleza, con estalagtitas, estalagmitas y hermosas cortinas de roca.

Su visita no entraña gran dificultad, al menos en sus salas más exteriores. Eso sí, es necesario el uso de linterna si queremos adentrarnos más allá de la gran sala cercana a la entrada. Al final del post te incluyo un enlace a la ruta que lleva a la cueva.


Para el hombre prehistórico esta caverna no pasó desapercibida. La convirtió en su hogar, el lugar donde enterró a sus muertos y, quien sabe, quizás también fue su santuario.

Las primeras noticias sobre la existencia de materiales arqueológicos en la Cova Bolumini las publicó Lerma en 1979. Posteriormente, se realizaron excavaciones en la década de los 80. Lo cierto es que el estudio arqueológico de la cueva, al año 2021, todavía está en pañales. Solo se excavó en la parte final de la gran sala de entrada, junto al muro natural pétreo donde empiezan las principales formaciones estalagmíticas. No se pudo llegó hasta la roca madre, aunque se profundizó en las excavaciones casi dos metros. Por esto, las conclusiones cronológicas sobre la ocupación humana de la cueva no son definitivas.

Zona de la cueva donde se realizaron las excavaciones arqueológicas

No obstante, gracias a los materiales hallados, se ha identificado una ocupación de la Cova de Bolumini discontinua y esporádica en el final del Paleolítico Superior o Epipaleolítico, en el Neolítico y en la Edad del Bronce. También se han encontrado algunas muestras de cerámica ibérica y, lo que es más curioso, una lucerna romana que se debió utilizar para iluminarse dentro de la cueva.

Más abundantes fueron los hallazgos de cerámica de la Edad del Bronce. Este es el periodo mejor representado en el registro arqueológico de la Cova Bolumini.

La excavación de la cueva ha proporcionado un numero importante de restos óseos de pájaros, macromamíferos y micromamíferos. Entre los macromamíferos salvajes hay un predominio de restos de ciervo. También han aparecido restos cabras montesas (Capra pyrenaica), animal que debió ser abundante en los roquedos de la sierra de Segaria. Menos abundantes son los hallazgos de huesos de uro (Bos primigenius), una especie de toro prehistórico, lince, gato salvaje y zorro.

De los niveles neolíticos y de la Edad del bronce son abundantes los restos de ovicápridos. Uno de los usos de la cueva a lo largo de la prehistoria fue redil de ganado. Entre los restos de ovicápridos predominan las cabras, también se encontraron ovejas, bóvidos y los restos de un cerdo y un perro.

El Nivel II, adscrito al Bronce Antiguo, da el registro más amplio de toda la secuencia, superándose los 80 piezas de diferentes tipos (platos, ollas, vasos etc).

En el interior de la Cova Bolumini

Por otra parte, en los niveles del Bronce Antiguo también se han encontrado abundantes huesos humanos. La cueva fue utilizada en esta época como cueva de enterramiento. 

Los restos humanos pertenecen a un mínimo de cinco individuos, entre ellos se ha distinguido una mujer adulta, un hombre adulto y un tercer semiadulto. Parece ser que no son enterramientos secundarios ya que se encontraron todos los huesos humanos representados.

Entre los materiales que debieron ser parte de los ajuares funerarios destaca un pendiente realizado sobre una placa prismática de marfil. Esta pieza nos habla de los contactos comerciales que ya en la Prehistoria había entre la Península Ibérica y el norte de África. El marfil se usaba para la fabricación de objetos suntuarios que estaban destinados a los grupos o personas situadas en los más alto de la escala jerárquica de estas sociedades prehistóricas. El exotismo y la rareza de este pendiente hace pensar que su poseedor debió tener un elevado rango social entre sus congéneres.

Pendiente de marfil de la Cova Bolumini.
Fuente: ver bibliografía (1) al final del artículo

Otros hallazgos típicos de los ajuares funerarios encontrados en la Cova de Bolumini fueron varios botones piramidales y tres conchas perforadas.

Del Neolítico se han encontrado algunas cerámicas con decoración cardial.

Fragmento de olla neolítica encontrada en la cueva.
Fuente: ver bibliografía (1) al final del artículo

Los restos encuadrables al paleolítico superior / Epipaleolítico son escasos, tan solo unas piezas líticas ( la mayoría raspadores). También se encontraron restos de tres ciervos y una cabra montesa. No obstante faltaría hacer nuevas excavaciones para llegar a las capas más profundas y averiguar si la cueva pudo estar también ocupada en otras etapas del Paleolítico superior y, quien sabe, del Paleolítico medio.

En resumen, hasta el momento se han identificado cinco horizontes culturales: Paleolítico Superior/Epipaleolítico, Neolítico, Eneolítico, Bronce Antiguo y Bronce Tardío-Final. La cavidad se uso como lugar de habitación y también se ha identificado un uso funerario en el Bronce Antiguo. Los hallazgos iberos y romanos son muy escasos, muestra de alguna utilización de la cueva como refugio.

Otro de los usos que probablemente tuvo la Cova Bolumini fue el de santuario. Recientemente se ha encontrado una manifestación de arte rupestre: restos de pintura en forma de barras verticales en una de sus columnas. Por otra parte, no se han encontrado materiales que acrediten el uso como santuario de la cueva, pero esto puede deberse a la pequeña superficie excavada, además concentrada en una sola zona de la cueva. 

Pero, para mí, lo que más me lleva a creer que la cueva se utilizó como santuario prehistorico, es el fenómeno luminoso que se produce en el solsticio de verano y en los días próximos anteriores o posteriores a este evento astronómico. Si en estos días visitas la cueva podrás ser testigo del milagro de la luz que se produce poco después del amanecer en el interior de la caverna. Un fenómeno que no pudo pasar desapercibido para los pobladores prehistóricos de la Cova de Bolumini y que convierte a esta cavidad en un lugar único. En este otro post hablo de ello:

- El sosticio de verano en la Cova Bolumini

El solsticio de verano en el interior de la Cova Bolumini

En este enlace te dejo el track de la ruta que lleva desde el pueblo de Beniarbeig hasta la cueva. La ruta la amplio recorriendo la sierra de Segaria y visitando el castillo de Segaria y el poblado íbero-campamento romano del Portet.

- Ruta a la Cova Bolumini desde Beniarbeig en Wikiloc

Bibliografía: 

1.- GUILLEM P., GUITART I., MARTINEZ R., MATA C., PASCUAL J.LL., 1992, L’ocupació prehistòrica de la Cova de Bolumini (Beniarbeig-Benimeli, Marina Alta). In: Actes del III Congrés d’Estudis de la Marina Alta. Alicante: 31-48.

2.- VIRGINIA BARCIELA GONZÁLEZ, XIMO MARTORELL BRIZ, FRANCISCO JAVIER MOLINA HERNÁNDEZ. Sobre rocas y huesos: las sociedades prehistóricas y sus manifestaciones plásticas / coord. por María Ángeles Medina Alcaide, Antonio Romero Alonso, Rosa María Ruiz Márquez, José Luis Sanchidrián Torti, 2015, ISBN 978-84-617-2993-7, págs. 286-299


COVA BOLUMINI Alfafara

La Cova Bolumini fue un lugar sagrado en la prehistoria. Sin duda la gran caverna, hermosa construcción de la naturaleza, no pasó desapercibida para los primitivos habitantes de estos valles. Vieron en ella un lugar adecuado para enterrar a sus antepasados.

La Cova Bolumini se encuentra en el municipio de Alfafara, en el parque natural de la Sierra de Mariola, en la base del escarpe rocoso del Cabezo de Mariola, lugar donde se conservan los restos de un importante poblado íbero.

La cueva destaca por su impresionante boca de entrada, desde la cual se tienen unas amplias panorámicas.

En este enlace tienes la localización de la cueva y la ruta que te lleva a la Cova Bolumini y al poblado íbero del Cabezo de Mariola:


Panorámica desde la Cova Bolumini

Las primeras excavaciones en la cueva fueron realizadas por furtivos, que, ignorantes, pensaban encontrar los tesoros que, según se decía, los moros habían dejado aquí enterrados. No encontraron los tesoros, pero si algunos enterramientos prehistóricos con sus ajuares. Estos hallazgos se perdieron, ya que no les dieron la importancia que tenían.

Porteriormente, Camilo Visedo fue recogiendo los restos que se hallaban en superficie, los que habían dejado esparcidos los furtivos. En ese momento se supo la importancia real de este yacimiento arqueológico.

La Cova Bolumini en el escarpe del Cabezo de Mariola

En 1954 el arqueólogo Vicente Pascual Pérez efectuó una cata, encontrando un cráneo humano con huellas de haber sido quemado. A unos cuarenta centímetros del cráneo apareció un punzón de hueso de conejo, una espátula, tres cuentas de collar y, el hallazgo más importante, un ídolo oculado , del tipo e los hallados en la Cova de la Pastora y en los abrigos de El Fontanal de Onil.

Ídolo oculado de la Cova Bolumini
Fuente: Vicente Pascual (ver bibliografía al final del artículo)

El hecho de que no acompañara al cráneo ningún otro hueso humano, indica que era un enterramiento secundario, es decir, el cráneo fue trasladado al lugar desde el primer enterramiento y, tras la pudrición del cadáver, el cráneo fue separado de los otros huesos del individuo y traído a la cueva. Esto es lo más probable. También podría ser que la cabeza fuera separada del cuerpo en el momento de la muerte, esto es, una decapitación.

Quizás era el cráneo de un antepasado importante para la pequeña comunidad que habitó en la cueva. El pequeño ajuar que acompañaba al cráneo y, sobre todo, el ídolo oculado, hacen pensar en un enterramiento de tipo ritual. Podemos imaginar al chamán de la tribu colocando junto a la pared de la cueva, con estudiados movimientos, el cráneo de ese antepasado común, del que fue líder del grupo. Y, mientras recita frases y palabras sagradas transmitidas de generación en generación, deposita el ídolo oculado, ídolo que confeccionó a la la luz de la luna, mientras, en la oscuridad de la noche, rezaba a dioses que hoy olvidados.

Planta de la cueva con indicación del lugar de aparición del cráneo y del ídolo.
Fuente; Vicente Pascual (ver bibliografía)

El ídolo oculado y, por tanto, el enterramiento encontrado por Vicente Pascual, se ha datado entre el 3000 – 2500 a.C., en el periodo eneolítico. Este ídolo oculado se encuentra depositado en el Museo arqueológico de Alicante (MARQ).

Pero no solo fue usada la cueva en el periodo Eneolítico, también conocido como Calcolítico. Por las cerámicas encontradas sabemos que también fue utilizada en la Edad del Bronce. En el museo arqueológico Camilo Visedo de Alcoi se guardan cerámicas pertenecientes a este periodo encontradas en la cueva.

Entre las cerámicas hay que destacar un fragmento de quesera. También las cerámicas decoradas con bandas de reticulado o con decoración incisa rellena de pasta blanquecina. Predomina la técnica de la incisión, técnica que se adscribe al Bronce Final, aunque también hay cerámica de cronología anterior, perteneciente al horizonte campaniforme.

Fragmento de quesera de la Cova Bolumini
Fuente: Alberto J. Lorrio (ver bibliografía)




LOMA DEL GARBINET Poblado de la Edad del Bronce

La Loma del Garbinet

Varios yacimientos arqueológicos son claves para conocer el comienzo del poblamiento humano del municipio de Alicante. En las páginas de este blog ya hemos tratado de varios de ellos como el Cerro de las Balsas, la Cueva del Humo o el poblado de la Edad de Bronce de la Serra Grossa. Otro de los lugares que están en el comienzo de la historia de Alicante y que es el más desconocido de todos es la Loma del Garbinet.


La Loma del Garbinet o moleta del Garbintet como también se la conoce, es un asentamiento de la Edad del Bronce datado en el II milenio a.C. que se encuentra entre el barrio Juan XXIII y la autovía de circunvalación de Alicante. Lo más fácil para visitar el yacimiento arqueológico es aparcar en la cercana calle Salvador Allende que se encuentra a tan sólo un centenar de metros. Las coordenadas UTM de la Loma del Garbinet son 720290 4250886.


Del asentamiento de la Loma del Garbinet quedan pocos restos. Lo más interesante son los agujeros para postes excavados en la roca. Se pueden ver en buen número en las cercanías de la cima del cerro. En estos agujeros iban encastrados los postes de madera que sustentaban las estructuras habitacionales del poblado.

Uno de los agujeros de poste del poblado de la Edad del Bronce 


También, si nos fijamos bien, podremos ver grabados de cruces. Es imposible asegurar su cronología, pero seguramente sean de época más moderna. 

Cruz grabada cerca de la cima de la Loma del Garbinet


Alrededor y en la cima del cerro se aprecian también varias covachas que seguramente fueron utilizadas por los habitantes del antiguo poblado prehistórico.

Una de las covachas de la Loma del Garbinet


En las laderas del cerro aparecieron cerámicas de la Edad del Bronce.
Uno de los atractivos de la visita a la Loma del Garbinet son las vistas que se disfrutan desde su cima. Se tiene una buena panorámica de los barrios del norte de Alicante al tiempo que se divisan todas las sierras que rodean la comarca de L´Alacantí. Aunque el cerro se levanta tan sólo una treintena de metros sobre su entorno su ubicación en la parte más elevada de la ciudad de Alicante es la que permite abarcar un amplio territorio. Toda la costa desde el cabo de Santa Pola hasta Sierra Helada, junto a Benidorm, está al alcance de nuestra vista.

Panorámica de Alicante desde la Loma del Garbinet

Hay que recordar que el yacimiento está protegido por la ley y que todos debemos preservarlo. Evitaremos cualquier tipo de agresión al mismo depositar basuras, hacer pintadas o grabados, etc

- Bibliografía:

NECRÓPOLIS DE LES MORERES 1/2

Cerro de Les Moreres. En su cara sur se encuentra la necrópolis protohistórica.
Les Moreres es una de las más importantes necrópolis protohistóricas del sureste de la Península Ibérica. Su cronología abarca aproximadamente el mismo período en que fue ocupada Herna/Peña Negra, entre los siglos IX y VI a.C. entre la última etapa de la Edad del Bronce y el período orientalizante. De hecho el yacimiento arqueológico de Les Moreres tiene una relación directa con Peña negra. Les Moreres fue la necrópolis de Herna, es decir, aquí es donde fueron enterrados los habitantes de la ciudad. La necrópolis se extiende por la vertiente sur del cerro.
Les Moreres es una necrópolis de cremación. El cadáver era quemado en una pira y posteriormente las cenizas y huesos eran colocados en un hoyo protegido por piedras de pequeño tamaño. Era también habitual que los restos se depositaran en una urna de cerámica cerrada con tapadera.
Urna funeraria de Les Moreres. MARQ.
Se recuperaron 152 conjuntos funerarios. Eran tumbas individuales, dobles, triples y también aparecieron algunos mausoleos colectivos. Se documentaron tres grandes túmulos circulares con cista central poligonal. Igualmente varios enterramientos estaban protegidos con encanchados circulares u ovales. Algunas tumbas estaban marcadas con estelas.
Los ajuares que acompañaban los restos contenían elementos de adorno como cuentas de collar de bronce, piedra y pasta vítrea, brazaletes de bronce o de marfil, fíbulas y algún vaso cerámico.
Cuentas de collar aparecidas en los ajuares de la necrópolis de Les Moreres
Pero quizás lo más importante de la necrópolis protohistórica de Les Moreres es que es fundamental para acreditar el mestizaje y/o convivencia entre fenicios y gentes locales en Peña Negra. Hay enterramientos que se podrían encuadrar por su tipología y ajuar como de gentes autóctonas, otros que parecen ser fenicios por su similitud, por ejemplo, con enterramientos encontrados en la Ibiza fenicia y otros que son una mezcla de ajuar autóctono y fenicio. Lo encontrado en Les Moreres es una de las pruebas que llevó a González Prats, el arqueólogo que excavó y estudió la necrópolis, a plantear la existencia de un barrio habitado por gentes fenicias en la ciudad de Herna. Este mestizaje de los fenicios con la población local es una de las claves para explicar la formación de la cultura ibérica.
Les Moreres no debe de ser la única necrópolis que tuvo la ciudad de Herna. Aunque las dimensiones de las necrópolis de Les Moreres es considerable González Prats no cree que fuera suficiente para albergar a los fallecidos de la gran ciudad de Peña negra. Quizás en un futuro no muy lejano aparezca una nueva necrópolis con conjuntos tan interesantes como los que ha dado la necrópolis de Les Moreres. Parte de estos hallazgos los podemos contemplar en el Museo Arqueológico de Crevillente y en el Museo Arqueológico de Alicante (MARQ).
Pulseras de metal encontradas en Les Moreres
Hay que señalar que Les Moreres es una necrópolis de cremación, no de incineración. Las hogueras donde se quemaban los cadáveres no conseguían alcanzar la temperatura suficiente para conseguir una incineración completa. Relacionado con esto tenemos una vitrina que nos sorprenderá en el Museo de Crevillente. De la tumba nº99 se ha reconstruido el esqueleto de uno de los habitantes de Peña Negra enterrado en Les Moreres a partir de los pequeños huesos que se encontraron en la urna funeraria que contenía el resultado de la cremación del cadáver.
Cadáver de Les Moreres reconstruido
También en el Museo arqueológico de Crevillente se conservan varias de las urnas funerarias de la necrópolis. También urnas funerarias y elementos de los ajuares que acomplañaban a los enterramientos los podemos contemplar en el MARQ.
Urnas de les Moreres en el Museo de Crevillente
En el cerro de Les Moreres González Prats también excavó un antiguo poblado del Calcolitico de la segunda mitad del tercer milenio a.C. Este poblado es uno de los yacimientos arqueológicos más antiguos de la sierra de Crevillente y el más antiguo del entorno de Peña Negra a excepción del yacimiento paleolítico de la Ratlla del Bubo. En Les Moreres se encontraron restos de muralla y varias plantas de planta oval y circular. Entre los materiales aparecieron molinos naviformes, pesas de telar, cuentas de collar y cerámica campaniforme. De metal aparecieron cinceles, punzones, puntas de Palmela y un pequeño puñal de lengüeta Pero hay que destacar las raras placas de sílex talladas de gran tamaño que están expuestas en el MARQ. No se sabe cual fue su uso con seguridad, si bien se cree que podían ser algún tipo de hoz. Piezas similares y con esta uso han aparecido en el antiguo Egipto.
Grandes placas de sílex de Les Moreres. MARQ.
En la siguiente entrada tienes la localización de Les Moreres y la visita al yacimiento arqueológico y podrás conocer al “guardían” de la necróplis:
- Les Moreres, localización y visita.

Bibliografía:
- La necrópolis de cremación de Les Moreres: (Crevillente, Alicante, España) : (siglos IX-VII AC)
Alfredo González Prats

Universidad de Alicante, Servicio de Publicaciones, 2001.
- La necrópolis de les Moreres, un cementerio de cremación del final de la prehistoria
Alfredo González Prats

Restos de vida, restos de muerte : la muerte en la Prehistoria . Coord. por Begoña Soler Mayor, Angela Pérez Fernández, 2010

PEÑA NEGRA / HERNA 1/5: Un yacimiento arqueológico clave en la formación de la cultura ibérica

Una de las casas del poblado orientalizante de Peña Negra
- Ruta arqueológica de la sierra de Crevillente.

Peña Negra es un yacimiento arqueológico excepcional por varios motivos. Por una parte Peña Negra es clave para documentar la transición desde la Edad del Bronce hasta la cultura ibérica. Es más, Peña Negra es fundamental para explicar el origen de la cultura ibérica. Por otra parte fue ya en la Edad del Bronce un enclave de gran importancia, siendo uno de los poblados más grandes, de mayor población y de mayor relevancia económica de la época. Precisamente esa importancia hizo que los colonizadores y comerciantes fenicios se fijaran en la ciudad y que, bajo su influencia, Peña Negra se convirtiera también durante la primera Edad del Hierro en una auténtica ciudad. De hecho, Peña Negra se ha identificado con la antigua ciudad de Herna. El poeta latino Avieno ya nombró a Herna en su Ora marítima y la identificó como ciudad tartésica que se encontraba en la frontera de Tartessos que el escritor latino ubicaba entre la desembocadura de los ríos Vinalopó y Segura.


Por todo esto y por lo que se expondrá a continuación podemos decir que Peña Negra es una de las ciudades protohistóricas del primer milenio antes de Cristo más importantes del Sureste y Levante de la Península Ibérica. Se ha datado entre los siglos IX y VI a.C.
Todavía queda mucho por excavar e investigar en Peña Negra. En 2018, cuando se escriben estas líneas, se había excavado menos del 10 por ciento de la superficie del yacimiento arqueológico. La antigua ciudad de Herna/Peña Negra tenía al menos 30 hectáreas de extensión lo que la hace la ciudad más extensa de la Edad del Bronce y del periodo orientalizante de la actual provincia de Alicante. Peña Negra dará todavía muchas sorpresas. La superficie excavada aumentará próximamente ya que desde el año 2014 se han retomado las excavaciones arquelógicas en Peña Negra bajo la dirección de Alberto Lorrio, Catedrático de Prehistoria de la Universidad de Alicante y Julio Trelis, arqueólogo municipal del Ayuntamiento de Crevillente. Esto ha sido posible gracias al apoyo de la Dirección General de Cultura y Patrimonio de la Comunidad Valenciana, el Ayuntamiento de Crevillente y la Universidad de Alicante.
Otra de las viviendas excavadas en Herna / Peña Negra
Alfredo González Prats realizó varias campañas de excavaciones entre los años 70 y 90 del siglo XX. A pesar de la escasa superficie excavada en relación con la extensión total de la ciudad protohistórica, los estudios y publicaciones González Prats han permitido que conozcamos muchos detalles del poblamiento de la sierra de Crevillente y más concretamente de la formación y desarrollo de la antigua ciudad de Herna. Aquí seguiremos principalmente sus trabajos.

Afortunadamente en los últimos años ha aumentado el interés por Peña Negra. Además de la reanudación de las excavaciones arqueológicas, se ha empezado a poner en valor para la visita el yacimiento arqueológico. Se han consolidado buena parte de las estructuras que han salido a la luz y se han instalado paneles informativos que permiten interpretarlas.
Bibliografía:
En la bibliografía he destacado tres de los trabajos de Gonzalez Prats, si bien recomiendo toda su obra ya que la considero clave no sólo para el conocimiento de este yacimiento, sino también para comprender la formación de la cultura ibérica y de la importancia de la influencia fenicia en el sureste peninsular. En este enlace de Dialnet puedes consultar los trabajos aquí nombrados y otros igual de interesantes:  Alfredo González Prats en Dialnet.
- Quince años de excavaciones en la ciudad protohistórica de Herna (La Peña Negra, Crevillente, Alicante)
Alfredo González Prats
Saguntum: Papeles del Laboratorio de Arqueología de Valencia, ISSN 0210-3729, ISSN-e 2174-517X, Nº 26, 1993, págs. 181-188
- Nueva luz sobre la protohistoria del sudeste
Alfredo González Prats
Universitat d´Alacant / Universidad de Alicante, 1990. ISBN 84-86809-97-5
- El proceso de formación de los pueblos ibéricos en el Sureste y Levante de la Península Ibérica
Alfredo González Prats
Complutum, ISSN 1131-6993, Nº 2-3, 1992 (Ejemplar dedicado a: Paleoetnología de la Península Ibérica: actas de la Reunión celebrada en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense, Madrid, 13-15 diciembre de 1989 / coord. por Gonzalo Ruiz Zapatero, Martín Almagro Gorbea), págs. 137-150

PEÑA NEGRA / HERNA 5/5 : El fin de la ciudad

El cerro de Peña Negra
- Anterior: Peña Negra, el comercio con los fenicios

Según González Prats la ciudad de Herna fue abandonada a mediados del siglo VI a.C. Quizás fue violentamente destruida como podrían acreditarlo los niveles de cenizas causados por incendio que han aparecido en la excavaciones arqueológicas. En caso de ser así a día de hoy es una incógnita quien o quienes fueron los atacantes.
Con el abandono de Peña Negra fue la ciudad de La Alcudia, en Elche, la que se convirtió en la más importante e influyente de la zona. Este cambio pudo ser debido a la decadencia de los feniciosa partir del siglo VI a.C, precisamente cuando fue abandonada Peña Negra. Los griegos poco a poco les quitarían el control del comercio en el Mediterráneo.
Pero el abandono de Peña Negra no fue demasiado prolongado. En el entorno de Peña negra, justo en la altura que está enfrente del alto de Peña Negra, se encuentra el yacimiento arqueológico de El Castellar Colorat. Es un yacimiento ibérico de importancia debido a las fortificaciones que conserva. No cabe duda que debido a la posición estratégica del Castellar el cerro donde se encuentra debió estar también ocupado por el poblado de Herna con anterioridad a la instalación del poblado-fortaleza ibérica, si bien esto lo que tendrán que acreditar futuras excavaciones. Igualmente la presencia íbera la encontramos muy cerca de Els Pontets, en el poblado de El Forat. En este enlace tienes información sobre el yacimiento de El Forat. Está a menos de un kilómetro de Peña Negra.
Torre-muralla del Castellar Colorat
Peña Negra/Herna en realidad no desapareció. Otros heredaron su legado. Los procesos culturales y económicos documentados en este yacimiento nos muestran como se introdujeron las influencias de las culturas del oriente del Mediterráneo que transformaron a esos hombres y mujeres de la Edad del Bronce en poblaciones íberas. Este proceso seguramente ocurrió en muchas poblaciones del Levante Mediterráneo y del sur Peninsular, pero, sin duda, es en Peña Negra uno de los lugares donde mejor se ha documentado.

Este artículo se divide en varias entradas que tratan diferentes aspectos del yacimiento arqueológico de Peña Negra. Aquí tienes el índice de las entradas:
- Un yacimiento arqueológico clave en la formación de la cultura ibérica.
- El urbanismo de la ciudad de Herna.
- Un gran centro metalúrgico protohistórico.
- El comercio con los fenicios.
- El fin de la ciudad de Herna.

Bibliografía:
- Quince años de excavaciones en la ciudad protohistórica de Herna (La Peña Negra, Crevillente, Alicante)
Alfredo González Prats
Saguntum: Papeles del Laboratorio de Arqueología de Valencia, ISSN 0210-3729, ISSN-e 2174-517X, Nº 26, 1993, págs. 181-188
- Nueva luz sobre la protohistoria del sudeste
Alfredo González Prats
Universitat d´Alacant / Universidad de Alicante, 1990. ISBN 84-86809-97-5
- El proceso de formación de los pueblos ibéricos en el Sureste y Levante de la Península Ibérica
Alfredo González Prats
Complutum, ISSN 1131-6993, Nº 2-3, 1992 (Ejemplar dedicado a: Paleoetnología de la Península Ibérica: actas de la Reunión celebrada en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense, Madrid, 13-15 diciembre de 1989 / coord. por Gonzalo Ruiz Zapatero, Martín Almagro Gorbea), págs. 137-150
© Julio Asunción

POBLADO PREHISTÓRICO Y GRABADOS RUPESTRES DEL CANTALAR Tibi

En monte Cantalar. En su cima se encuentra el poblado de la Edad del Bronce.
- Mapa de la ruta a Cantalar
- Ruta al poblado prehistórico y los grabados rupestres del Cantalar.
El Cantalar es un poblado de la Edad del Bronce donde también se han descubierto varios grabados rupestres en forma de cazoletas acompañadas de canalillos que seguramente tuvieron una funcionalidad ritual. En el recorrido conoceremos también otro sector del monte Cantalar donde también se han descubierto recientemente más cazoletas. El castro del Cantalar fue descubierto en 1997 por Luis Soler pero no reparó en los grabados rupestres. Fue en 2005 cuando Virginia Barciela y Francisco Javier Molina descubren las primeras cazoletas y varios motivos cruciformes. Posteriormente Juan J. Mataix descubre otras cazoletas en las inmediaciones del poblado prehistórico. En este artículo seguiremos el excelente artículo de Mataix, Barciela y Molina Hernández publicado en 2015 donde se dieron a conocer estos grabados rupestres del entorno del poblado de la Edad del Bronce del Cantalar.
El castro de la Edad del Bronce del Cantalar se encuentra en la cima del monte Cantalar que le da nombre y que casi alcanza los 600 metros de altura. Se eleva cien metros de altra sobre el entorno. Su dominio visual de la Foia de Castalla es excelente, por lo que también disfrutaremos en la visita al yacimiento arqueológico de amplias panorámicas. Por otra parte el poblado prehistórico conserva parte de su muralla en buen estado.
Aunque hay discusión y varias hipótesis sobre la cronología y funcionalidad de las cazoletas, la mayoría de los investigadores creen que son de la Edad del Bronce. Ello es debido en gran parte a que muchas de ellas se han hallado cerca de poblados de la Edad del Bronce, como es el caso del poblado del Cantalar o como el más conocido de El Arabilejo (en este enlace tienes información sobre este yacimiento arqueológico). 


Una de las cazoletas grabada en un afloramiento calizo del monte Cantalar
A las cazoletas se asocian canalillos que conducían líquidos a la cazoleta principal. Los canalillos de cada cazoleta adoptan figuras distintas, individualizando formalmente cada cazoleta. Sobre la funcionalidad de las cazoletas tampoco se han dado explicaciones concluyentes, si bien parece que tenían un sentido ritual, quizás relacionado con los ciclos solares o lunares, tan importantes en sociedades agrarias, o con la propiciación de la fertilidad o la lluvia. El tamaño generalmente reducido de las cazoletas no las hace prácticas para contener agua para abastecimiento. Este detalle es un argumento de peso para descartar una funcionalidad práctica. Lo que seguirá siendo un misterio son las prácticas espirituales o sagradas que se realizaban en estos parajes. ¿Quizás estas grandes piedras adornadas con las cazoletas eran a modo de altares prehistóricos?
Tanto cazoletas como canalillos están realizados mediante la técnica del picado y en algunos casos completado el acabado con la abrasión.
En la ruta también veremos un abrigo rocoso junto al cual hay grabado un cruciforme y pasaremos junto a una enorme roca que crea un hito singular junto a un camino. No me cabe duda que esta gran roca tuvo en su día un carácter simbólico o quizás sagrado hoy olvidado. De hecho en esta roca se grabaron más cruciformes que seguramente fueron realizados en tiempos históricos, aunque la forma de alguno de ellos me sigue planteando dudas.

En el siguiente enlace tienes la ruta completa y paso a paso para que te puedas acercar a conocer estas manifestaciones espirituales del pasado. Recuerda que es nuestra obligación de mantener en perfecto estado este bien patrimonial que es de todos. Deja todo como te lo encontraste, y si es posible mejóralo llevándote la basura que otros visitantes menos respetuosos hayan podido dejar.
- Ruta al poblado prehistórico y los grabados rupestres del Cantalar.

Bibliografía:
- Grabados rupestres del Cantalar (Tibi, Alicante)
Juan José Mataix Albiñana, Virginia Barciela González, Francisco Javier Molina Hernández
Quaderns de prehistòria i arqueologia de Castelló, 2015, Número 33


LA CENTENERA 1/3 Pinoso - Grabados rupestres

Una de las rocas grabadas de La Centenera

En el municipio de Pinoso se encuentra uno de los yacimientos arqueológicos más misteriosos y sugerentes de la provincia de Alicante: los grabados rupestres de La Centenera. La Centenera es un cerro calizo de poca altura que se levanta en los llanos que se extienden entre la Sierra de Salinas y la Sierra del Reclot. Entre estas ds sierras se forma un corredor geográfico e histórico que comunica la cubeta de Villena con el altiplano de Jumilla y Yecla.



- Localización de los petroglifos de La Centenera
- Ruta a los petroglifos y a la calzada romana de La Centenera
El cerro de La Centenera se encuentra a 2,5 kilómetros de la pedanía de El Culebón. Apenas se eleva cincuenta metros sobre su entorno. La Centenera alcanza los 686 metros de altura sobre el nivel del mar. El cerro está coronado por un vértice geodésico. Pero curiosamente la ejecución de los grabados prehistóricos no se ha realizado en lo más alto del cerro, en el lugar más preeminente. Los grabados se encuentra a 200 metros del vértice geodésico, en dirección ONO, a 670 metros de altura.
Cerro de La Centenera

No sabemos cual fue la causa por la que eligieron este paraje del cerro para convertirlo en lo que sin duda fue un lugar sagrado. Quizás fueron las rocas que aquí encontraron las que tuvieron que ver con la elección. La roca principal tiene 3,7 metros de longitud por 2 metros y una altura de 80 centímetros. En la roca se ve una gran cazoleta de 36 centímetros de profundidad de la que parten varios canalillos . Otra cazoleta más pequeña se encuentra en el lado opuesto de la gran roca.
Roca con el grabado 1 de La Centenera

El segundo grabado se encuentra en otra roca de 2,7 metros de longitud por 1,25 de anchura y 58 cms de altura. En este caso se representa una sóla cazoleta de 18 centímetros de profundidad con canalillos.
Roca con el grabado 2 de La Centenera

Roca con el grabado 3 de La Centenera
Distinto es el tercer grabado. Se encuentra sobre una roca de tendencia circular en vez de las otras dos que son de tendencia elíptica. Esta roca tiene 143 cms. De diámetro por 53 de altura. En su parte alta hay una cazoleta de 33 cms. de profundidad .
Las tres grandes piedras, aunque están separadas por pocos metros, parecen estar relacionadas entre sí y fomar un conjunto único. Todas son de formas redondeadas.
Aunque no queda todavía claro la cronología de las cazoletas generalmente se han datado en la Edad del Bronce. Un ejemplo bastante cercano es el campo de cazoletas y canalillos del Arabilejo. En las proximidades de las cazoletas del Arabilejo se encuentra un poblado de la Edad del Bronce. En este enlace tienes másinformación sobre los petroglifos del Arabilejo. En Alicante tenemos los grabados del Barranc del Mastec en Cocentaina que también tienen similitudes con los de La Centenera.
También cerca de La Centenera se descubrió un poblado de la Edad del Bronce de El Calafuch, situado a tan sólo 4 kilómetros de los grabados. Es probable El Calafuch sea de la misma época que los grabados. También cerca de los grabados estuvo el poblado de la Edad del Bronce de Lel, hoy arrasado. Pudieron ser habitantes de estos poblados los que ejecutaron los grabados de La Centenera.
Sin duda estas representaciones nos hablan de la espiritualidad de aquellos hombres y mujeres que habitaron estas tierras de Pinoso hace más de 3000 años. En el siguente post comentaremos su simbolismo.

CUEVA DE LA SARSA 1/4 Bocairent - Valencia


La Cueva de la Sarsa (Cova de la Sarsa en valenciano y en buena parte de la bibiografía) es una de las cuevas prehistóricas más importantes de la Comunidad Valenciana. Es un yacimiento arqueológico fundamental en el estudio del Neolítico en la Península Ibérica.

- Ruta senderista a la Cueva de la Sarsa desde Bocairent.


Es abundante la bibliografía y los estudios que se han dedicado a la Cueva de la Sarsa. La cueva se conocía desde antiguo pero fue en a mediados del siglo XX cuando se iniciaron las excavaciones arqueológicas en la cueva. Posteriormente Asquerino en la década de los 70 del siglo XX continuó las excavaciones. Previamente Vicente Casanova Vañó había encontrado un importante enterramiento: una doble inhumación de tiempos neolíticos en una de las primeras salas interiores de la cueva.
La cavidad se encuentra en una de las estribaciones de la Sierra de Mariola en el municipio valenciano de Bocairent, muy cerca del límite con la provincia de Alicante. La Sierra de Mariola está declarada Parque Natural desde el año 2002. Esto hace que la visita a la Cueva de la Sarsa sea también una interesante ruta senderista que nos llevará por algunos parajes de este espacio natural.
Sierra de Mariola, lugar donde se encuentra la Cova de la Sarsa
La cueva se encuentra en un paraje agreste y bastante escondido que está a poco más de 4 kilómetros andando de Bocairent. La cavidad tiene varias salas de recorrido laberíntico. Los habitantes prehistóricos ocuparon principalmente la primera Sala, la que está más cerca de la entrada, el vestíbulo. En esta parte de la cueva es donde se han realizado la mayor parte de las excavaciones y donde ha aparecido la mayoría del material arqueológico.
Boca de entrada a la Cueva de la Sarsa
La cueva de la Sarsa ha dado materiales correspondientes no sólo al Neolítico, también a la Edad del Bronce y algunos hallazgos nos informan de un uso esporádico en tiempos ibéricos, romanos e incluso islámicos. Adentrémonos en el viaje en el tiempo que supone traspasar la entrada de la cova de la Sarsa. Dejemos que la gruta prehistórica desvele sus misterios a través de los hallazgos encontrados en ella y a la excelente labor de los arqueólogos e historiadores que la han estudiado.